CAPÍTULO 6: TIEMPO
No sé si alguna vez has sentido como si el tiempo se detuviera en tu vida, como si tu vida pasara a quedarse en modo reposo, mientras que la de todos los demás sigue avanzando. Sentir que todos progresan y siguen adelante menos tú. Es una sensación extraña. Te alegras por ellos, pero una parte de ti siente que se ha perdido ese proceso, que no sabe ni siquiera cuándo ha pasado y que no has estado ahí para verlo. Y en cuanto a ti, sientes que estás estancado y que no estás haciendo nada con tu vida. Que toda gira, menos tú.
Sin embargo, aun cuando nos sentimos así, lo cierto es que estamos siguiendo adelante, el tiempo no se ha detenido en ningún momento; simplemente por alguna razón, por alguna experiencia reciente, no estamos tan presentes en nuestra vida, la vemos más como un espectador, desde fuera.
Hay momentos para no sentirnos como siempre y no pasa nada, porque al final terminamos encontrándonos mejor, al final, recuperamos la alegría y las ganas de vivir. No podemos forzarnos a actuar y a sentir, ni siquiera a ser lo que no nos nace ser. Y en esos momentos, necesitamos ser muy pacientes y empáticos con nosotros mismos.
Lo más importante es seguir adelante a pesar de cómo nos podamos sentir. Necesitamos seguir levantándonos, seguir dando lugar a la incertidumbre de qué voy a hacer ahora con mi vida sintiéndome cómo me siento. Dando lugar a que las personas que más nos quieren, nos orienten y nos ayuden lo mejor que saben. En ese momento, necesitamos seguir adelante, sin forzar, sin correr, simplemente dando un paso a la vez. Un paso es más que suficiente. Y quizá, no sentimos que caminemos de la misma forma que antes, nos sentimos más lentos, más pesados, más quebrantados. No pasa nada, porque seguimos siendo nosotros los protagonistas de nuestra vida y necesitamos darnos lugar para vivir y sentir lo que necesitemos sentir.
Finalmente, el tiempo coloca cada cosa en su lugar y lo que parecía que no iba a tener solución y que no iba a cambiar nunca, con el tiempo cambia; con el tiempo me siento mejor, vuelvo a tener objetivos, vuelvo a tener ilusiones, vuelvo a reír y a soñar, vuelvo a creer. Lo importante es seguir adelante, me sienta cómo me sienta, hasta que el tiempo haga su trabajo de ir dándole sentido a ciertas cosas y ayudándonos a aceptar aquellas que no tienen sentido alguno.
El tiempo es nuestro gran aliado. Y aunque a veces nos afanamos porque queremos aprovechar el tiempo al máximo, lo cierto es que el tiempo, nuestro aliado, es un buen redentor. Aquellos momentos en los que sentimos que nos perdimos demasiadas cosas; de repente, te permiten que hoy le des un sentido diferente a tu vida, que te ayuda a vivirla estando más presente que nunca. Y el tiempo se redime, porque ahora nos sentimos más vivos que nunca, ahora sentimos más intensamente, amamos mejor, reímos con más sinceridad, lloramos con más necesidad, abrazamos con más ganas, escuchamos con más atención, abrimos nuestro corazón sin tanto miedo. Ahora vivimos nuestra vida mejor que nunca y lo experimentamos todo mucho más auténtico que antes. Ahora vivimos más plenamente.
Con todo mi cariño,
Nayra