CAPÍTULO 5: ILUSIONES
Un antiguo dicho dice que de ilusiones también se vive. Qué bonitas son esas ilusiones que nos dan esperanza de que ocurra aquello que deseamos; esas ilusiones que nos sacan una sonrisa y nos emocionan muchísimo por dentro. Sin embargo, como muchas de las cosas más bellas en esta vida, nos pueden hacer sentir muy bien, y a la vez, muy mal. Cuando va pasando el tiempo y nos damos cuenta de que muchas de esas ilusiones no se cumplen, pueden hacernos sentir verdaderamente decepcionados.
Un corazón desilusionado es una de las cosas más tristes que nos pueden ocurrir. Y qué común es, que llegue el día en que la vida misma nos desilusione porque algo ocurra que haga que nos cuestione todo. Algo que consiga que toda nuestra realidad, aquella sobre la que nos hemos asentado durante toda nuestra vida, de repente se tambalee y ya no tenga tanto sentido como antes. A veces nuestro corazón se rompe no sólo por un desengaño amoroso hacia alguien, si no por un desengaño ante la vida. La vida de la que esperábamos tanto; esa vida en la que solíamos creer, que nos consentiría, que escucharía nuestras peticiones, que haría que todo fuese sencillo para nosotros.
Me pregunto qué pasaría si todo ocurriera exactamente cómo nos gustaría que ocurriera; como si a los niños les diéramos caramelos y chocolate cada vez que lo piden. No soy médico ni nutricionista, pero es evidente que no sería algo bueno para ellos. Y ¿cuál será el sentido de todo esto? quién sabe. Quizá necesitamos aprender que la vida son más que ilusiones. La vida son momentos, son personas, son minutos, recuerdos, paisajes, colores, nombres, abrazos, llamadas, mensajes, canciones, olores y sabores. Lo que tenemos a nuestro alcance, aquello que está a nuestro lado, aquello que podemos ver, tocar, sentir. Todo eso es real para nosotros, todo eso no son ilusiones. Quizá en lo que vivimos esperando o ilusionándonos por algo que nos gustaría que llegara, nos perdemos lo que es verdadero en este instante, nos perdemos lo que tenemos delante.
»De ilusiones también se vive». Cierto, es bonito ilusionarse, es bonito tener esperanza, pero la vida es mucho más que eso. La vida está pasando por enfrente de nosotros mientras esperamos lo que está por llegar. El tiempo no se detiene, sigue corriendo y muchas veces a nosotros se nos escapa mientras hacemos cola para ver una película de ficción.
Entonces a lo mejor lo que necesitamos aprender, es a no vivir sólo de ilusiones; si no a vivir de lo que tenemos en este momento, a nuestro lado, delante de nosotros. No fijándonos tanto en lo que no tenemos, sino en lo que sí tenemos. No dejando volar nuestro tiempo y nuestra vida, sin que seamos parte de ella. La vida es cómo es, no cómo nos gustaría que fuese. Y si bien no es perfecta para absolutamente nadie, sin duda merece ser vivida, merece ser conocida. No es cuestión de pertenencias o de dinero, no es cuestión de nada. No es perfecta para nadie. Aun así, a nuestro alrededor hay algo mucho mejor que las ilusiones, hay algo real. Y lo real es siempre mucho mejor que lo ficticio.
Con todo mi cariño,
Nayra